No es estrictamente hablando una noticia de software libre, pero vale la pena comentarla en estas páginas, ya que la causa del software libre es la causa por el libre acceso al conocimiento.

Esta semana, un juez argentino hizo lugar (nota de Página/12) a la demanda de un laboratorio extranjero, y prohibió que los laboratorios argentino fabriquen o vendan didanosina, un antirretroviral para pacientes con VIH Sida, por cuestiones de patentes, lo que ocasionó que quedara desierta una licitación del ministerio de Salud para adquirir una partida de este medicamento.

Como destaca Bea son interesantes las declaraciones que reproduce Página/12 de una persona de un laboratorio nacional:

Clara Suárez, de Cooperala, hizo una lectura propia de las consecuencias. “La ley de patentes y la OMC aseguran que los derechos exclusivos sirven para apuntalar el desarrollo de la investigación y el mejoramiento tecnológico. A mi criterio, produce todo lo contrario, traban el desarrollo, porque el conocimiento queda oculto y en manos de unos pocos.”

Actualización (7 de mayo de 2007): El presidente de Brasil Luis Inácio Lula da Silva, ha firmado un decreto por el que suspende la patente de otro medicamento para el Sida, el Efavirenz (cuya patente posee el laboratorio Merk), y concede la llamada “licencia obligatoria” que permite al Ministerio de Salud importar un genérico. Es notable lo que menciona el artículo linkeado, en el sentido de que Brasil paga actualmente 1,59 dólares por cada unidad de 600 miligramos del Efavirenz, pese a que Merck le cobra a países como Tailandia 65 centavos de dólar por la misma unidad.

Brasil sigue de este modo el ejemplo de otros países como Canadá y Sudáfrica (El caso de Sudáfrica es también comentado en la conclusión del libro Free Culture de Lawrence Lessig). ¿Se animará a seguirlo el gobierno argentino? En esta encrucijada, la alternativa es clara: la patente o la vida.

Las patentes de software no le sirven a nadie

Leyendo una nota en el diario La Nación, me enteré que un jurado de San Diego (California) decidió multar a Microsoft en la impresionante cifra de 1500 millones de dólares por infringir la patente del formato de audio MP3, al incluir soporte para dicho formato en sus sistemas operativos Windows.

Aunque según la nota, la sentencia podría ser apelada por Microsoft, creo que el caso es útil para reflexionar; ya que ilustra muy bien los efectos nocivos que tiene el sistema de patentes de software (en los países que lo han adoptado, como EEUU), y muestra que ni siquiera las grandes companías como Microsoft, son inmunes a los enormes riesgos legales que este sistema crea.

Cabe mencionar que Microsoft es uno de los más ferviertes defesores de la supuesta necesidad del sistema de patentes de software para “formentar la industria del software” (¿será que ahora reflexionen, y cambien de idea?).

¿Podría la Internet ser lo que es hoy si por ejemplo el protocolo TCP/IP estuviera patentado? ¿Sería el formato MP3 tan popular si no estuviera soportado por los sistemas operativos Windows?

A diferencia del régimen legal de derecho de autor (que protege la expresión de una idea en el código de un determinado programa), las patentes de software tienen por objeto las ideas mismas. Vale decir que: derechos de autor y patentes de software son régimenes legales esencialmente diferentes.Si en un país se implementa un régimen legal de patentes de software, un programador puede ser demandado judicialmente por distribuir el código que él mismo escribió (sin copiarlo de nadie).

Quienes nos oponemos a las patentes de software, consideramos que el régimen legal de copyright (derecho de autor) ya es una protección legal suficiente para el desarrollo de la informática.

Las patentes de software crean monopolios artificiales e incompatibilidades forzadas entre los sistemas: sistemas que tecnicamente podrían ser compatibles, no pueden serlo por razones legales, lo que perjudica enormemente a los usuarios. Lejos de fomentar el desarrollo del software, efectivamente lo imposibilitan. Y hacen imposible la competencia para los “recién llegados” al mercado del software.

Posiblemente, los únicos claramente beneficiados a la larga por el sistema de patentes de software, sean los abogados especialistas en patentes.

Para terminar este artículo, les recomiendo leer la carta, que Donald Knuth (uno de los fundadores de la computación científica y el creador de TeX) dirigió a la oficina de patentes de EEUU, contra las patentes de software. Y también vistar esta página de la FFI, que contiene algunas citas sobre patentes de software.